¿OPINION PUBLICA O CONCIENCIACION ABERTZALE?
      CRITICA CONSTRUCTIVA DE LA PRACTICA COMUNICATIVA DEL MLNV

      Iñaki Gil de San Vicente


      4. NUESTRAS CARENCIAS PRÁCTICAS.

      Las posibilidades analizadas chocan insistentemente con un cúmulo de carencias prácticas que debemos superar. No surgen únicamente de las deficiencias teóricas analizada en el cptº 2 sino también y en determinadas cuestiones exclusivamente de la rutinariez práctica, de la inercia cotidiana, de la falta de reflexión sobre lo que se hace y sus consecuencias a medio y largo plazo. Antes de seguir, hemos de recordar que el tema aquí tratado es el de la política de comunicación concienciadora del MLNV en su conjunto y no cuestiones específicas de, por ejemplo, intervención institucional o política de alianzas a nivel de movimientos populares y sociales. Estos campos problemáticos tienen también sus respectivas políticas de comunicación y propaganda, pero la diferencia radica en el carácter de totalidad del problema que aquí tratamos, totalidad que marca a cada una de sus partes en aislado.

      4-1. Tres contradicciones.

      Todas y cada una de las estructuras del MLNV están atravesadas por tres contradicciones internas en sus prácticas comunicativas. Sería un error nuestro pensar que sus formas de manifestación y concreción son idénticas en cada estructura o nivel del Movimiento; existen diferencias, graduaciones y órdenes en sus expresiones, pero también existe una identidad de fondo, un denominador común mínimo que vamos a investigar aquí. Las tres contradicciones son:

      1) El grueso del MLNV tiende a volcar sus esfuerzos según lo estipulado por la tesis dominante de la comunicación social tal cual la hemos analizado arriba. Determinadas partes del Movimiento, por las condiciones en las que se mueven y desarrollan su acción, mantienen todavía ciertas formas variadas de comunicación relacionando la presencia en la calle y las movilizaciones, los contactos con otros círculos cercanos, la presencia en prensa, esfuerzos internos, etc. Generalmente son las partes del Movimiento más en contacto con la calle, con el trabajo, etc.; esta dinámica la están realizando, por ejemplo, LAB, JARRAI, EAK, EGUZKI, GESTORAS, ASKAPENA... pero el resto tiende a priorizar más la simple comunicación de prensa en los medios que su interrelación con otros instrumentos. Ello es debido a que se va imponiendo en las partes que no necesitan lo que se dice "buscarse la vida", se va imponiendo claramente la fácil nota de prensa y apenas más. Se echa por la borda así la rica gama de potencialidades descritas. También se refuerzan las inercias burocráticas unidas a ese modelo. La sociedad es vista como un espectador pasivo que espera a oír todos los mensajes y luego optar por uno de ellos. No hace falta insistir en la espiral de errores que nacen de esta funesta concepción y de esta práctica rutinaria.

      2) El grueso del MLNV, empujado por la fuerza absorbente de la espiral, debe tender a amoldar sus mensajes a las condiciones de los medios, de la comunicación social tal cual es impuesta por los medios y por el Estado. Excepto los organismos citados arriba, que por sus mismas áreas y formas de intervención son capaces de expandir sus propios mensajes, lo que es correspondido por un aumento de su arraigo, o al menos por un no estancamiento peligroso -no todo es negativo en nuestra situación y nos llevaríamos muy gratas sorpresas analizando la situación de estas organizaciones y movimientos-, el resto, HB en concreto, deben ceder rigor, seriedad, radicalidad y sentido de futuro en sus intervenciones de prensa. Hacerlo es impepinable si, desde y para esa única forma de comunicación, se quiere mantener una efectiva presencia aceptada por los medios. Sin apenas otros instrumentos de comunicación concienciadora -sólo carteles en la calle-, con unas bases desacostumbradas ya a la discusión externa y a la acción propagandística autónoma en el barrio, con una pesadez de movimientos y lentitud mortecina de reflejos, la dinámica de comunicación se apaga en su capacidad de crítica y se adapta a las exigencias de los medios.

      3) Por último, resultado de los dos puntos anteriores, por la férrea lógica devoradora del sistema burgués de comunicación social que exige la misma burocracia para quien quiere utilizar ese medio que para quien lo controla, el grueso del MLNV genera una forma de acción comunicativa en la que prima la cúpula comunicante sobre las bases silenciosas. Hasta que esa cúpula no diga nada, nadie puede decir nada. Si la cúpula se retrasa, las bases esperan pasivas porque nadie puede decir nada. Lo malo es que las bases no se atreverían a decir nada, excepto en casos manifiestos de brutalidad represiva. No lo harían porque han perdido la costumbre de hablar por sí mismas. La cúpula sabe que eso es así y, con buena voluntad, se esfuerza por responder de inmediato, incluso con precipitación e irreflexivamente. Menos mal que el Poder no es muy lúcido. Un círculo vicioso asfixia a los tímidos esfuerzos de rotura del muro burocrático y oxigenación y esclarecimiento. Y es que la solución debe integrar varias alternativas interrelacionadas que intentaremos detallar en el cptº 5. Un círculo que empieza cuando la incapacidad comunicativa autónoma del grueso del MLNV hace urgente responder desde la cúpula para alimentar a las bases; que se refuerza cuando la velocidad del sistema dominante no da tiempo a cambiar el propio sistema y siempre, día a día, la cúpula debe responder a todo correr y que, por último, se cierra definitivamente cuando las bases desisten, aceptan la pasividad y exigen a la cúpula todo el esfuerzo y rapidez necesarios. Puestas así las cosas, la cúpula echa la responsabilidad a las bases y éstas responden levantando los hombros con resignación.

      No hemos exagerado mucho.

      4-2. Cuatro interrogantes sociales.

      Lo malo de esta esclerotización es que se produce cuando la sociedad vasca está surcada por interrogantes y demandas que nacen de la profunda crisis. Si ya en sí mismos, al margen del contexto en el se produzcan, los vicios descritos son dañinos, se convierten en desastrosos cuando la sociedad exige alternativas y soluciones. No nos debe extrañar que sea así pues aunque ha tardado en producirse no podía de ser de otro modo, y seguramente crecerá. Dieciocho años de deterioro económico imparable; una tasa de paro del 25,2% en Vascongadas; una destrucción sistemática de capacidad industrial que se ha materializado en una reducción de más de un 38% de los trabajadores industriales; con una pobreza relativa y absoluta creciente; con un paro juvenil de más del 50%, por no citar las condiciones sociopolíticas, los datos represivos, etc.; en estas condiciones ¿debiera extrañar a alguien el éxito de la pasada Huelga General del 27-E?. Pues sorprendió al grueso de los cuadros medios y superiores del MLNV, excepto casos individuales.

      ¿Qué quiere decir eso?. Simplemente dos cosas: una, que existe una peligrosa distancia entre la realidad e inquietudes sociales vascas y la dirección del MLNV y otra, que nuestro sistema comunicacional está fracasando en su capacidad de trasladar a esa cúpula los cambios sociales. Un sistema comunicacional no está solo para dar sino también para recibir informaciones y datos, para comprender los nuevos fenómenos, las inquietudes e interrogantes que a la fuerza tienen que nacer cuando se está desintegrando la estructura social, como sucede en Hegoalde. Incluso no habría que esperar a que el sistema comunicacional recabara esas inquietudes y las trasladara a las cúpulas, pues debiera servir un mínimo de experiencia teórica y práctica, de simple lógica común, inductiva y deductiva, para que por su cuenta, sin disponer de la información, se pensase que algo debía moverse tarde o temprano -otra cosa es, insistimos, su plasmación electoral- y, consiguientemente, se activase el instrumental disponible o se crease un nuevo, ad hoc. Lo peor de todo es que esa incapacidad notoria ha sido común a la casi totalidad de las direcciones del MLNV.

      Este retraso manifiesto ¿puede ayudar a responder a las cuatro interrogantes sociales que vamos a exponer y que pensamos son fácilmente perceptibles?. No. Debemos comprender que el problema es global, del sistema comunicativo en sí pues es él el que permite o impide, como en nuestro caso, conocer lo real. Como en los aptº siguientes profundizaremos en el estudio de esta crisis, ahora vamos a los interrogantes sociales.

      La primera inquietud social es clara: ¿qué futuro socioeconómico tenemos?. No hace falta insistir en ella, pero sí hemos de comprender que sus repercusiones son directas sobre las opciones políticas, electorales, sindicales, etc., con impacto especial en las familias emigrantes que ven su futuro y el de sus hijos muy comprometido, activándose el españolismo. La segunda es coherente con la anterior: puesto que no sabemos que futuro hay o sabiendo que en cualquier caso será peor que el presente ¿hay capacidad política, institucional, política para enfrentarse a ese futuro?. Esta pregunta, que denota un pesimismo que una y otra vez sale en encuestas, sondeos, etc., está más extendida en los sectores sociales menos politizados que pasan al apoliticismo y por el otro extremo, a los más politizados, a los abertzales que exigimos un cambio profundo. La tercera es de quienes aceptando que pese a sus debilidades, sí existe una capacidad institucional, sin embargo dudan de la efectividad de los partidos: ¿para qué sirven si son iguales todos ellos, corruptos y que sólo defienden sus intereses, y además si hasta HB haría lo mismo?. Por último, los cambios internacionales, el mito europeísta tan explotado hace unos años y hoy apenas citado lleva a otros muchos a interrogarse sobre lo internacional, sobre la ubicación vasca en el mundo.

      Las repercusiones de estas interrogantes sociales en el plano de la comunicación son totales. De las cuatro, sólo respondemos plenamente a una y media: la segunda entera, la necesidad del cambio de marco jurídico-político y a partes de la primera, el futuro socioeconómico, aunque estamos mejorando mucho en esta cuestión. De las dos restantes, la tercera -la valía de los partidos- la dejamos pasar y no hacemos ningún esfuerzo por legitimar en sí misma la calidad política de HB y del MLNV en general, limitándonos sólo a denunciar la corrupción pero no respondiendo al pasotismo postmoderno y la última, la cuarta, justo ahora empezamos un poco en serio azuzados por la inmediatez de las elecciones europeas. Empezar a responder siempre es bueno, pero apenas servirá de algo si no corregimos los errores garrafales de nuestro política comunicativa.

      Todo indica que como efecto de la desestructuración social, de la devastación de los pilares clásicos, etc., están apareciendo comportamientos, demandas, inseguridades y angustias desconocidas anteriormente. Mención especial hemos de hacer al terrible efecto de terremoto lento pero imparable que tiene un paro tan estremecedor. Un paro que niega el futuro, que no respeta nada, que crea miedo, insolidaridad y dependencia a la autoridad simbólico-material en determinadas franjas de las clases oprimidas. Mientras tanto, el grueso de los cuadros medios y altos del Movimiento siguen interpretando lo real con esquemas anticuados. El desfase que se surge entre lo real y lo imaginario da pie a todas las fantasías posibles. Mientras tanto, nuestro anquilosado sistema comunicacional se demuestra superado por los acontecimientos.

      4-3. Débil razón y ausencia de modelo.

      En estas condiciones de demanda social aún poco definida pero que exige una mayor penetración por nuestra parte pese a la inconcreción de los interrogantes, los partidos españolistas se presentan como los únicos con alternativas reales. El PSOE tiene la ventaja de estar en el gobierno, pero además, desde la entrada de EE, está lanzando una campaña creciente destinada a desprestigiar el nacionalismo vasco. Dice que estamos a la puerta del postnacionalismo, que el nacionalismo vasco carece de proyecto de futuro, que es autoritario y retrógrado y que, de triunfar, supondría la desmembración de Hegoalde, lo que supone una clara amenaza de secesión alavesa y ¿por qué no?, de advertencia de balcanización. El PP se presenta con la euforia de un próximo futuro gobierno en sus manos, con el aval ideológico común al PNV y a UPN, con un barnizamiento de su españolismo imperial, etc. Frente a todo ello, en Hegoalde y al margen del MLNV, sólo la fracción de UPN encabezada por Alli ofrece de vez en cuando un modelo "progresista" en algunas cuestiones y profundamente antivasco en esencia. El resto de fuerzas políticas regionalistas confirman las acusaciones del PSOE. Y para responder a ellas y preparar nuevos escenarios de recuperación, UPN y PNV intentan 'navarrizar' y 'vascongadizar' sus respectivos proyectos.

      Es en esta coyuntura comunicacional que responde a un contexto de fracaso del modelo del PNV y de UPN para finales de los '80 y comienzos de los '90, y que explica los esfuerzos actuales de Alli y Arzallus por recuperar sus respectivas iniciativas, es en semejante coyuntura en donde debemos enmarcar el efecto de nuestras deficiencias y errores, y también de nuestros aciertos y, en algunas cuestiones, saber hacer. Lo que debemos tener claro es que dicha coyuntura comunicacional va a durar bastante tiempo y responde a cambios de fondo. El que estemos en un año electoral influye y mucho, pero es que lo electoral no es algo secundario, sino integrante del encuadre político. Va a durar y además va a profundizar las exigencias de respuestas y de críticas al resto de programas.

      Pues bien, las cuatro interrogantes sociales descritas, que en algunas franjas serán más y en otras menos, se materializan en una coyuntura dominada por las propuestas materiales estatales y por la debilidad de las regionalistas y de la abertzale. Los efectos de esta ventaja españolista están por ver y no podemos reducirlos sólo a los resultados electorales ni incluso a estos más los posibles cambios políticos de puedan darse de la relación de alianzas dentro del Pacto. Además de esos efectos también deben interesarnos las repercusiones mediatas en la moral, autoestima, radicalidad y decisión del abertzalismo y en general del nacionalismo vasco.

      La debilidad de nuestras propuestas a escala social no nace de su debilidad objetiva, pues como hemos visto estamos mejorando y profundizando nuestro modelo, sino de las incapacidades de la política comunicativa y concienciadora para traspasar las barreras de contención de los medios del Pacto; también de su -nuestro- retraso en captar los cambios y nuevas inquietudes. De esa manera, el MLNV asiste a una curiosa y muy peligrosa contradicción: tras muchos esfuerzos de adecuación a finales de los '80, tras capear el maremoto represivo del '92, la "ofensiva final" -de la que tampoco hemos extraído grandes lecciones pues justo estamos aún lamiéndonos las heridas- y colocarnos desde mediados del '93 en posición de recuperar y aglutinar fuerzas, en estos momentos, vemos sorprendidos que los efectos desestructuradores del paro, de la crisis total, etc., empiezan a emerger de las profundidades de la estructura psíquica de masas, del inconsciente y del subconsciente. Frente a ello, estamos en pañales.

      Las causas hemos de buscarlas en tres niveles: uno, el atraso teórico-conceptual heredado del pasado y que sigue activo: esa herencia que ahorca y que cada vez se estrecha más alrededor del cuello de las viejas generaciones de militantes, como veremos luego. Dos, relacionado con el anterior pero que se mueve en un marco específico, la superficialidad a la hora de interpretar la crisis de muerte que azota al modelo socioproductivo de Hegoalde, superficialidad en la comprensión de sus consecuencias cualitativas e irreversibles, superficialidad tanto más criticable cuanto que fueron desoídos -alguna vez ridiculizados, incluso- determinados análisis y prospecciones de futuro -¿para qué dar datos ya?- realizados dentro mismo del Movimiento. Y tres, el desgaste de los golpes del enemigo y la urgente dedicación de fuerzas, medios, tiempo e inteligencia para taponar las vías de agua.

      Si hemos sido algo exhaustivos en profundizar en las causas es porque una y otra vez topamos con ellas; porque apenas les hacemos frente y, las dos primeras, ni siquiera las citamos descargando en la tercera las responsabilidades. Son también las responsables de que en algunos sectores nuestros exista una sensación de envejecimiento de nuestros principios. Una sensación que no corresponde, a nuestro entender, a la realidad pero sí a la subjetividad condicionada fuertemente por esas tres causas. Esta sensación podría estar tentada a proponer soluciones que no lleguen al fondo del problema, sino a sus manifestaciones externas: en vez de activar todos los instrumentos y potencialidades disponibles, en vez de mejorar las prácticas comunicativas, en vez de lanzar una ofensiva de divulgación en y para las nuevas condiciones sociales de los principios estratégicos y tácticos, en vez de eso podría bastar con endulzar determinadas propuestas.

      Las cuatro interrogantes sociales y la nueva relación contexto-coyuntura, nos ilustran por dónde deben ir los esfuerzos de actualización de nuestros principios y su nueva divulgación. De un lado, todo lo concerniente al futuro socioeconómico, a las condiciones de vida y explotación, etc. De otro, todo lo que toca a la denuncia del actual marco y a la necesidad de otro, siempre con perspectiva de futuro. Además, una mayor radicalidad en la crítica de la politiquería burguesa represora y autoritaria, que no sólo corrupta, y en la defensa de la valía y necesidad de la acción política de las masas. Por último, la permanente presencia del análisis internacional. Desde luego que debe existir una interrelación y simultaneidad entre ellas lo mismo que, dentro de cada una y en todas a la vez, debe destacar la reivindicación de lo nacional, de nuestra cultura e identidad, de nuestra lengua como sustantividad.

      Estamos en condiciones y aún a tiempo de responder. De hecho, hemos empezado a hacerlo y debemos profundizar en ello.

      4-4. Inmediatismo cegato.

      Las tres causas de nuestro atraso relativo con respecto a los acontecimientos de fondo, son a la vez responsables del inmediatismo que mayoritariamente caracteriza al MLNV en su política comunicativa. Debemos entender que una cosa es el inmediatismo y otra la virtud del reflejo rápido, de captar la urgencia de la respuesta, la oportunidad de la rápida salida a la prensa con una propuesta determinada. Son dos cosas diferentes y que no debemos confundir. Es más, también somos unos maestros en determinadas formas de correcta respuesta o propuesta inmediata e instantánea. Tal como funciona el sistema burgués de comunicación social es una virtud necesaria disponer de esa capacidad, ese "instinto" de estar en el ojo del huracán en el momento adecuado. Tenemos que seguir mejorando esa capacidad que nos ha sacado de más de un apuro. Pero lo ha hecho no por nuestro acierto de planificación, sino por la estupidez y ausencia de reflejos del enemigo, así como por la propia complejidad de la situación vasca.

      En materia comunicativa el inmediatismo cegato consiste en la incapacidad de, por un lado, adelantarse en lo esencial a la evolución de los problemas de fondo, de las inquietudes que esa evolución generará en la sociedad -lo cual exige estudiarlas con antelación, como hemos visto arriba-, de los movimientos que en líneas generales se realizarán y de las medidas que el enemigo tomará; por otro lado, consiste, estando suficientemente seguro de lo anterior, en saber dosificar los mensajes y las propuestas de fondo que se han elaborado, irlas sacando en función de la evolución de los acontecimientos, corrigiéndolas y mejorándolas según esa evolución. Y es aquí, en la permanente tensión analítica y sintética, en donde interviene esa virtud de captar el momento, ese "instinto" aprendido y mejorado con la experiencia, de variar, cambiar, adelantar o posponer tal o cual propuesta, o crear otra.

      Se nos objetará que lo dicho es de manual de aprendiz, que lo sabe cualquiera y que ya se hace. Tal vez sea de manual: en ese caso es mucha más grave aún nuestra situación pues repasando autocríticamente la marcha global del MLNV desde los momentos de euforia pueril del '87, vemos nuestra incapacidad de antelación en tres grandes acontecimientos: uno, comprender qué era y responder desde el inicio a la adecuación del Plan ZEN que supuso el Pacto; después, nuestras tesis anteriores al '92 y por último, la situación actual y las perspectivas que se abren. Analizados los comportamientos en estos tres momentos de innegable repercusión desde el problema comunicacional, que va indisolublemente unido al teórico-político, vemos cómo en los tres hemos carecido de una perspectiva suficientemente larga y global como para incluir determinadas variables de repuesto, de salida y contraataque. Advirtiendo desde ahora que el problema atañe a la dirección política, también hay que asumir que una perspectiva correcta de la comunicación concienciadora hubiera ayudado sobre manera.

      Sería exceder los fines de este escrito analizar más a fondo la evolución global del MLNV teniendo como puntos de referencia los tres eventos. Tampoco podemos olvidar que en su decurso hemos avanzado en cuestiones innegables, especialmente en HB, así como la escisión dentro de KAS, etc., sin olvidar que el Estado también ha jugado sus bazas. Asumiendo ello, sostenemos la tesis que en lo que toca a la política comunicacional hemos ido a la deriva dentro de un temporal que arreció en el '87 y que se agravó con los profundos cambios causados por la crisis estructural. Sí hemos tenido capacidad para sortear muy bien grandes olas dentro del huracán, demostrando una capacidad táctica de mover los timones sorprendente y que ha descolocado varias veces al enemigo. Pero nuestra flota ha tardado mucho en reencontrar el rumbo teniendo aún algunos navíos o al menos tripulaciones desorientadas. El que el maremoto mundial, europeo, estatal y vasco, someta a la flota estatal a tensas crisis, hundiendo buques como EE, quebrando las cuadernas y la quilla de EA-EuE, obligando a reparaciones urgentes en el PSOE con los restos del velamen y jarcias de EE, por ejemplo, que así suceda es un dato más de la urgencia por afinar nuestros sextantes, astrolabios, cartas de marear y brújulas.

      En materia comunicacional y concienciadora que busque llegar a sectores lejanos del MLNV, que busque dotar a los militantes de nociones a medio plazo capaces de desmontar en una charla de amigos los tópicos al uso, que busque superar la simple agitación del momento para asentar una propaganda que, por ejemplo, incida sobre los grupos referenciales, etc., en esta definición -para nosotros la correcta y decisiva, que integra a la más restrictiva y coyunturalista- el inmediatismo cegato ha de ser medido no por días, sino como mínimo por dos años, como mínimo. En el aptº 5-1 nos extenderemos al respecto. Nos alegramos cuando planificamos algo hasta con seis meses de antelación, pero si supiéramos que el Capital lo hace hasta con seis o más años de antelación ¿qué pensaríamos?. Y en la política concienciadora y comunicativa esos plazos se alargan por la misma naturaleza del asunto. ¿Alguien ha leído alguna vez los informes de la Trilateral a comienzos de los '70?.

      Otro ejemplo tremendo y que analizaremos en detalle en el aptº 5-7 es el de nuestra pasividad comunicativa con todo lo que la Ertzaintza simboliza, representa, supone y conlleva. El MLNV ha demostrado aquí el peor de los descuidos programáticos, la peor de las inmediateces cegatas, tanto que la ejecución de Cabezón ha sacado al descubierto todos los riesgos y peligros inherentes a esa forma de comunicar: tarde, a salto de acontecimientos inopinados, sin continuidad ni sistematicidad, etc.

      Y otro, el último citado por no extendernos, es la ausencia total de previsión del MLNV del ataque de cerco, acoso, derribo y destrucción de EGIN por el enemigo. Ejemplo ilustrativo de la ausencia de perspectiva -al margen de una selecta minoría que barruntaba el peligro en el más cerrado secretismo- en todas las áreas del Movimiento. Sólo muy recientemente -¿tarde ya?- se ha informado a las bases y a la sociedad en su conjunto de lo que estaba sucediendo y casi exclusivamente desde la faceta económica del problema, sin apenas encuadre político.

      4-5. Burocracia y automatismo.

      A lo largo de las páginas anteriores hemos visto reiteradamente cómo son incompatibles las capacidades de comunicación concienciadora con las formas burocráticas de funcionamiento interno. Esta constatación nuestra corrobora toda la experiencia histórica de las sucesivas corrientes revolucionarias. Hay que pensar que, como venimos reiterando, comunicar ideas revolucionarias no es lo mismo que comunicar conservadoras. La historia de las izquierdas está llena de bienintencionados intentos de concienciar con métodos burocráticos: la contradicción es fulminante. Más temprano que tarde la burocracia y el automatismo que genera termina por controlar, después limar y al final suprimir toda riqueza crítica, autoorganización y espíritu revolucionario. La burocracia, por pequeña que sea, necesita para sobrevivir y reproducirse siquiera a su mismo nivel, controlar cualquier idea o proyecto no controlado. En esas condiciones las ideas revolucionarias se marchitan necesariamente, por pura falta de libertad.

      Pero es que además, en la medida en que la industria cultural se expande, las transnacionales se introducen por todas las esquinas valorativas y normativas, el tiempo televisivo -un promedio de tres horas y media por persona al día en caso de que trabaje fuera de casa, es decir, la casi totalidad del vital tiempo propio es absorbido por la tv- lo domina todo, etc., en tales condiciones normales ya, la comunicación que se pretenda revolucionaria pero sea generada por medios burocráticos es absolutamente ineficaz. Una de las razones por las que el MLNV encuentra un muro impenetrable en todo lo relacionado con la comunicación concienciadora más allá de los cómodos espacios liberados, radica en que nuestra gente se ha replegado a sus áreas de seguridad referencial, ha abandonado o ha debilitado sus contactos directos con otros grupos, etc. Es cierto que el Pacto ha tenido su efectividad; también lo es que el aumento de edad y el empobrecimiento económico frenan las posibilidades de contacto y seleccionan las relaciones; no tenemos que olvidar además que la crisis está mermando la riqueza intercomunicativa, etc. Todo eso es cierto, pero el núcleo de nuestra afirmación sigue siendo válido. Y una de las responsabilidades radica en el proceso de cargar sobre las cúpulas el grueso de la tarea comunicativa.

      Del mismo modo, los cambios sociales, unidos a la persecución y represión de la calle contra los carteles y pancartas, a la censura y mentira de los medios, etc., han limitado la efectividad de esas otras formas de comunicación callejera. Pero aquí también el automatismo que nace de la burocracia tiene su responsabilidad. En líneas generales, se ha impuesto la rutina como costumbre: existen fechas, efemérides, campañas electorales o simples ciclos anuales de agitación. Prácticamente la totalidad del MLNV ha caído en ese automatismo, siendo menor allí donde la tensión y la dureza del conflicto concreto obligan a una permanente activación del ingenio, de la abertura de nuevos campos de batalla, la ampliación de las alianzas, etc. El automatismo es el peor virus que puede infectar a una práctica comunicativa: le quita frescura, excitación, placer y espíritu de exploración de nuevos horizontes.

      Es como si hubiéramos aceptado la concepción cíclica de la praxis comunicativa. Luego, al analizar el problema de los euforizantes, tocaremos más profundamente esta cuestión. La concepción cíclica consiste en la resignación ante un calendario que siempre es el mismo, que nunca varía, en el que no se introduce sorpresivamente el azar caótico que todo lo revuelve y desordena, pero que obliga así a despertase de la somnolencia aburrida. La responsabilidad en esa soporífera monotonía de los métodos burocráticos es decisiva. Al no incentivarse la autoresponsabilidad, la iniciativa propia, el placer arriesgado de la realización de debates, charlas y fiestas, en una atmósfera así, nuestra gente se ha acostumbrado a mirar para arriba con la boca abierta y la mente cerrada, esperando las órdenes y el maná: los ya conocidos de memoria "análisis de coyuntura". Nuestro propio lenguaje delata la situación: "van a bajar de arriba a explicarnos...". Es difícil saber si se trata de una amenaza o de un castigo, y cada vez acude menos gente a la liturgia.

      ¿Creemos que con una situación así, concediendo incluso la atenuante del exceso narrativo, podemos responder a las nuevas formas de alienación, aculturización, desnacionalización y teledirección de las mentes descritas en el cptº 2?. ¿Creemos que podemos responder a las nuevas condiciones de sobreexplotación y empobrecimiento, aumento de la precariedad, incertidumbre cotidiana e inseguridad global que está introduciendo el Capital?. En las nuevas formas de miseria moral y ética, de despersonalización y miedo ¿podemos confiar en la efectividad de una estructura burocrática para poder penetrar por los huecos y pequeños agujeros, o abrirlos, y luchar comunicativamente con creatividad, rapidez de argumentación y conocimiento de causa?. Cuando la industria de la cultura necesita generar autoritarismo, pequeños dictadores cotidianos líderes de los grupos referenciales de supervivencia ¿podemos nosotros aumentar el poder de la hipercentralización comunicativa?.

      Ponemos al respecto un sólo punto de reflexión: la conveniencia o no de que el MLNV disponga de algún líder de opinión, de alguna figura representativa simbólicamente capaz de contener las manipulaciones de los medios enemigos. Nuestra opinión es que no, pero la práctica comunicativa actual tiende por su profunda aceptación de las inercias dominantes a crear ese o esos líderes. Además de los peligros políticos que ello encierra, están también los de potenciación al máximo del delegacionismo, sustitucionismo, burocratismo e identificación personal y dependencia afectiva hacia el líder. Eso destroza toda posibilidad de comunicación crítica individual y colectiva. La tendencia burguesa a crear líderes -que ella misma destrona de inmediato para poner otro/a- corresponde a las necesidades políticas del Poder y económicas de la industria de las comunicaciones: necesidades político-económicas que explican muchas cosas.

      Se argüirá que un líder "bien controlado", sujeto a la crítica permanente, revocable en cualquier momento, etc., no es tan peligroso. Pero el sólo hecho de tener que rodearlo de tantas medidas de seguridad indica ya su real peligro potencial. Aun y todo así, esas precauciones no anulan los riesgos de dependencia político-afectiva, de sustitucionismo analítico, de miedo a la crítica y, además, de fácil manipulación por la prensa del enemigo. En contra de lo que se puede creer, opinamos que todas las experiencias al respecto demuestran que la tesis del "uso controlado" del líder han demostrado sus grandes limitaciones y efectos negativos. No negamos que sea conveniente la existencia de portavoces identificables: eso es una cosa, pero otra muy contraria es la del líder de opinión.


      4-6. No rentabilizamos

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